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La productora Nordesía, tras
la experiencia y el éxito de su anterior espectáculo, O
país da comedia , vio claro que había un espacio por trabajar
en Galicia en las artes escénicas, partiendo de su esencia que
es la música. El musical, género tan en boga actualmente, pasa
a ser el objetivo de la productora compostelana de la mano del
actor Carlos Blanco autor y director del proyecto Dillei
, un montaje que cuenta con una pequeña ayuda del Igaem. El estreno
del espectáculo está previsto para mediados de octubre, pero todavía
sin fecha y lugar fijado.
Una de las novedades de esta propuesta es que la distribución
tendrá su fuerte en un circuito de verano, pues está pensada para
ser representada al aire libre. «Trátase de cubrir un valeiro
que hai, pois ata agora para o verán só hai concertos de folk
ou pachanga, cando xa moita xente demanda outro tipo de espectáculos
parateatrais», explica el productor, Francisco Vieitez, quien
tiene puestas muchas expectativas en que la propuesta pueda funcionar.
La idea de Nordesía es iniciar con Dillei una vía
de producción de musicales.
El espectáculo trata de proponer un nuevo camino para el musical
en Galicia, género que cuenta con escasos referentes, tratando
de dar un paso cara a nuevas tendencias y la búsqueda de nuevos
públicos, a base de música en directo -tradicional y electrónica-
y la presencia de instalaciones de vídeo en pantalla gigante.
Un narrador, Carlos Blanco, cuatro actores-cantantes en directo
-las tres voces y pandereteiros y un percusionista que conforman
el grupo Ecléctica Ensemble- y el DJ Nathan Carter son los tres
elementos que establecen sobre el escenario un diálogo a modo
de reflexión sobre el país y el tiempo que le toca vivir. Un diálogo
cargado de humor e ironía y de confrontación entre la tradición
y las músicas y acentos de hoy: trip hop, dance, house, drum-bass,
trance... Dillei es un montaje pensado inicialmente
para teatros, pero Carlos Blanco tiene previsto hacer una versión
para exterior digna, según el director, «donde a palabra, que
vai a ser a protagonista, teña menos presencia, e máis a música
e as imaxes». También espera acometer una versión para fuera de
Galicia. El objetivo no es fácil porque el espectáculo, como aclara
el actor, «ten a complexidade de poñer en diálogo linguaxes aparentemente
imposibles: unhos pandereiteiros e un DJ traballando á vez».
(m. b. | santiago)
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